Todos tenemos una abuela, una tia abuela, una madre de avanzada edad o una vecina de la tercera o cuarta edad a quien le encanta contar historia patria. Es aquella persona que te hace los relatos de historia nacional, muchos de los cuales escuchaste en tus clases de historia en la escuela. Claro que no hablamos de las historias del Descubrimiento, me refiero a historia contemporánea, de principios del Siglo XX.
Nada es más impresionante que escuchar historias de la Revolución, de sucesos políticos importantes, contados por alguien que leía la prensa de entonces, que conoció a alguien involucrado en ellas, que fue protagonista o actor principal. Tener esas historias de primera mano, con detalles que se obvian en los libros o reportes, con la ubicación de entonces y la realidad de hoy. Me encanta cuando la abuela puede contestar a preguntas puntuales que están fuera del ámbito histórico.
Esta tarde conversaba con una señora de tercera o cuarta edad, famosa por sus historias llenas de detalles minuciosos, prosa llana y buen humor. Incluso detrás de historias revolucionarias y de angustias patrias se traspapelan algunos roles y los relatos de vidas paralelas salen a la luz. Historias de amor, de amistad, de buenos comienzos bajo el romanticismo de un Hollywood de los 60 se esbozan detras del relato. Sonrío, se que lo está disfrutando aun más que yo. Es como volvese a vivirlo.
Si tienes a tu abuela, madre, tía o vecina de tercera o cuarta edad, aprovecha estos días para compartir un buen café en su sala. Pídele que te cuente sobre una de esas historias de antaño, veras como aparece en ese brillo especial en sus ojos y se transporta a tiempos remotos para ti pero tan frescos en su memoria. Pasar una tarde de estas en los primeros días del año es un buen momento para esto, estarás regalándole algo que ella apreciara mucho, tu tiempo. Ella compartirá contigo uno de sus gratos tesoros, sus memorias.
Disfruta tú café, nos vemos mañana.
Teresa entre Flores