
Estas últimas semanas han sido de muchas enseñanzas de la propia vida diaria, del día a día, del diario vivir. No es por pura redundancia, no es solo por palabrear, es simplemente por recalcar que la vida misma nos trae mucho para aprender… mucho para enseñar.
Las vacaciones de verano nos dan tanto para celebrar, energías para recargar, familiares con quien festejar, amigos con los que cuchuchear, actividades y pachangas para disfrutar. Es verano, momento para desconectar.
Desconectarnos del tránsito, de la escuela, del trabajo, se hace poco a poco momento de mucho analizar.
De analizar el camino, sobre que pasos tomar. De pensar sobre la senda, sobre que senda trabajar, donde detenernos, donde girar donde sentarnos a descansar.
Ah, las vacaciones de verano, que buen momento para filosofar.