Todo cambia en un segundo


¿Que cosas aprendemos de una tragedia?

Hace unas cuantas semanas quedamos todos asombrados de la magnitud del desastre que causo el terremoto en Haití. Las dimensiones de la tragedia aun no la podemos medir ni en lo humano así como tampoco en lo económico. A simple vista está claro que en ambos casos las pérdidas son abismales. La respuesta de todos ante la crisis ha sido extraordinaria, en este momento es difícil identificar a alguien que no haya hecho algo para ayudar, aunque sea alguna oración o pensamiento a favor de las víctimas.


Luego de las ya semanas que han pasado, la gran exposición de la prensa, el sonido de las sirenas por doquier recordándote que aun aparecen sobrevivientes, la sensación de desolación va abriendo paso a la de la esperanza. La atención de la comunidad internacional ante la tragedia Haití ha sido realmente sin precedentes. La verdad es que no era para menos, pues un evento catastrófico de esta naturaleza y magnitud en el país más pobre del Hemisferio Norte requería de asistencia y atención en iguales dimensiones.

Me llama sobremanera la sensación de esperanza que trae toda esta situación. Esperanza de que una las naciones mas empobrecidas del mundo pueda renacer de las cenizas y los escombros, de la podredumbre y la miseria y volar como el Ave Fénix hasta convertirse en el mejor de los sueños que la nación haya tenido jamás. Por primera vez se encuentra ante una posibilidad de rediseño total. No solo es una reconstrucción física y externa, sino también, la reingeniería de sus instituciones, la actitud de su gente ante el futuro. Darse cuenta de que el futuro está en sus manos y de que es una tarea de todos y que ahora todo el mundo está dispuesto a darle una mano para alcanzar ese desarrollo que puede lograr si se convence de que está preparado para hacerlo.

Es increíble que todo esto ocurriera en menos de un minuto. Unos pocos segundos fueron suficientes para cambiar vidas humanas, instituciones, instalaciones y provocar reacciones en el mundo sin precedente. Porque después de todo, la vida nos puede cambiar en cuestión de segundos.

Ahora bien, hazte la siguiente pregunta: ¿Estas viviendo la vida como si cada acción fuera importante? ¿Estas valorando cada segundo?

Piénsalo, aun cuando estés muy ocupado, recuerda que todo puede cambiar en un segundo.

Disfruta tu semana.

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